La medicina no es una suma de tareas

Dr. Sergi Boada, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Tarragona. Artículo de opinión publicado en el Diari de Tarragona el 16 de octubre de 2026.

Hace pocos dias, la British Medical Association (BMA) ha alertado sobre los riesgos de sustituir médicos por otros profesionales sanitarios para cubrir vacantes. Según sus datos, la mitad de los hospitales que respondieron a sus solicitudes de información reconocieron utilizar advanced practitioners para cubrir huecos en las plantillas médicas. 

Los relatos son preocupantes: diagnósticos retrasados, patologías graves no identificadas o pacientes atendidos sin la supervisión médica necesaria. Pero la propia BMA introduce una precisión fundamental: el problema no son estos profesionales, muchos de ellos altamente cualificados. Aparece cuando se utilizan para sustituir al profesional que falta sin definir adecuadamente competencias, límites y supervisión. 

Los sistemas sanitarios necesitan que todos sus profesionales desarrollen al máximo sus capacidades. Trabajar en equipo significa aprovechar el conocimiento de todos. Pero compartir competencias no es lo mismo que sustituir profesiones.

La presión asistencial puede llevarnos a descomponer la medicina en tareas: hacer una anamnesis, solicitar una prueba, interpretar una imagen, prescribir o dar un alta. Si cada una puede realizarla otro profesional, podríamos concluir que el médico deja de ser necesario.

La BMA ha puesto nombre a este fenómeno: taskification. Pero la medicina no es la suma de sus tareas.

Por eso, la pregunta no debería ser quién puede realizar cada tarea, sino qué formación y competencia requiere cada decisión para garantizar la seguridad del paciente.

Necesitaremos nuevos modelos profesionales, más trabajo multidisciplinar y nuevas formas de repartir funciones. Pero existe una línea que no deberíamos cruzar: utilizar la escasez como criterio para definir las competencias.

Cubrir un hueco en una plantilla puede resolver un problema organizativo. Convertir ese hueco en un nuevo modelo asistencial es algo muy distinto.

Las profesiones pueden evolucionar, las competencias pueden compartirse y los equipos deben transformarse. Pero la seguridad del paciente debe seguir decidiendo hasta dónde.