Las bajas laborales: el debate que estamos planteando mal

Dr. Sergi Boada, president del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona. Article d’opinió publicat al Diari de Tarragona el 17 de juliol de 2026.

Cada vez que se habla de bajas laborales, el debate gira en torno a dos ideas: unos afirman que se conceden demasiadas, otros recuerdan que los médicos solo aplicamos criterios clínicos. Ambas contienen parte de verdad, pero ninguna responde a la pregunta importante.

Cuando una sociedad pasa de gestionar poco más de tres millones de procesos de incapacidad temporal a superar los ocho millones anuales en una década, el problema probablemente no está en las consultas médicas, sino en lo que ocurre en la sociedad.

El envejecimiento de la población activa, los problemas de salud mental, el dolor crónico, el burnout, las dificultades de conciliación o la falta de adaptación de muchos puestos de trabajo confluyen hoy en un mismo lugar: la consulta del médico de familia. La baja se ha convertido en la respuesta del sistema a situaciones que también son sociales, laborales u organizativas. Hoy el médico de Atención Primaria actúa, indirectamente, como garante de una prestación económica. Hemos terminado pidiendo al mismo profesional que sea médico, administrador, perito y controlador. Los médicos debemos seguir haciendo aquello para lo que hemos sido formados: diagnosticar, tratar, acompañar y decidir, con plena independencia clínica, cuándo una incapacidad temporal está médicamente justificada.

El sistema no puede seguir convirtiendo la consulta médica en el centro de problemas cuya solución corresponde también a empresas, administraciones, mutuas y Seguridad Social. Las empresas deben avanzar hacia entornos laborales más saludables. Las administraciones deben reducir burocracia y facilitar la reincorporación progresiva. Y la sociedad debe entender que la incapacidad temporal es un derecho, pero también una responsabilidad compartida.

Necesitamos un debate sereno, lejos de quienes culpabilizan a los trabajadores y de quienes responsabilizan solo a los médicos. El absentismo laboral no es una enfermedad del sistema sanitario. Es el síntoma de una sociedad que está cambiando. Y pretender resolverlo únicamente desde la consulta del médico de familia es condenar el sistema al fracaso.