Hace aproximadamente veinte años, durante unas vacaciones en Menorca, mi primo Oriol me convenció —casi me arrastró— a salir a correr por las rocas de Punta Prima. Yo casi no había corrido nunca. Recuerdo perfectamente aquella primera salida. Me faltaba el aire, las piernas pesaban y cada metro se me hacía eterno. Si aquel día me hubieran dicho que, veinte años después, seguiría corriendo cada semana, probablemente me habría echado a reír.
Pero al día siguiente volví. Y al otro también. Desde entonces, prácticamente no he dejado nunca de correr.
Con los años he entendido que aquella mañana no cambió solo mi manera de hacer deporte. Cambió una parte de mi manera de vivir.
Las vacaciones tienen una virtud extraordinaria: nos regalan algo que durante el resto del año escasea, el tiempo. Tiempo para descansar, para compartir, para leer, para caminar, para descubrir lugares nuevos… y también para descubrir nuevas versiones de nosotros mismos.
A menudo pensamos que las vacaciones son una excepción. Un período en el que nos permitimos dejar de lado los buenos hábitos. Comemos peor, dormimos a deshora, abandonamos la actividad física y nos decimos que en septiembre ya nos pondremos a ello.
Quizás nos equivocamos. Quizás las vacaciones son, precisamente, el mejor momento del año para empezar aquel hábito que después nos gustaría conservar.
No hace falta plantearse grandes retos. A veces basta con salir a caminar cada mañana, nadar un rato, recuperar horas de sueño, desayunar sin prisas, dejar el teléfono en la mochila o compartir una conversación larga con las personas que queremos. La salud también se construye así.
Como médico, he aprendido que los grandes cambios raramente empiezan con decisiones espectaculares. Empiezan con pequeños gestos que repetimos las veces suficientes hasta que dejan de ser un esfuerzo y se convierten en una rutina.
Aquella carrera improvisada por las rocas de Punta Prima me regaló un hábito que aún hoy forma parte de mi vida. Quizás este verano también será el momento para que cada uno encuentre el suyo.
En septiembre nos reencontraremos en estas páginas. Hasta entonces, disfrutad de las vacaciones, descansad, compartid tiempo con quienes queréis y cuidaos.
